domingo, febrero 27, 2005

su origen

Los dibujantes japoneses están de moda, aunque muchas veces no sepamos exactamente cómo definir lo que hacen con tanta destreza.

Para intentar aclararlo hace falta saber un poco de japonés. Manga significa "comic", Anime "animación" (dibujos animados del cine y la televisión), y Hentai "pervertido". Por consiguiente, es fácil adivinar que el Hentai es la parte erótica del manga y del anime (y de algunos videojuegos japoneses). Otra palabra importante para saber en que contexto se desarrolla el Hentai, es el Doujinshi, nombre que se da a los aficionados del dibujo, que consiste en pervertir algún clásico del manga o el anime.
La palabra Hentai tiene varios matices de significado. Hentai, etchi o "h" puede significar desde "anormal" o "pervertido" hasta "travieso" o "juguetón" (en el campo sexual, por supuesto); o bien "erótico", en el mejor sentido de la palabra. En Japón, se llama así a cualquier manga, es decir, historieta, que tenga algún contenido sexual.
La historia del hentai ha pasado por muchísimas etapas que van desde jugueteos, bouyerismo y restricciones, hasta crímenes y actitudes sexuales equivocadas.
“El arte de Japón, desde el período medieval, se ha caracterizado siempre por ser muy gráfico en cuanto a sexo y violencia se refiere. En pergaminos e ilustraciones de manuscritos puede observarse, con todo lujo de detalles, desde un encuentro amoroso hasta decapitaciones y mutilaciones. Sin embargo, contrario a lo que esto pudiera significar, no fueron los japoneses los primeros en introducir el elemento sexual en sus historietas. Antes que ellos lo hicieron los franceses (Jean Claude Forest), los italianos (Guido Crepax) y los norteamericanos (Robert Crumb). La época del surgimiento de todos fue la misma: los años sesenta, con su liberación de costumbres y movimientos underground. Y con todo, si comparáramos las obras que se producían en Europa y el resto del mundo con las que estaban saliendo en Japón, estas últimas parecerían la cosa más inocente del mundo.
El punto de partida podría ser el famoso creador de Mazzinger Z, Go Nagai, y su serie Harenchi Gakuen (Escuela inmoral), publicada en la revista Shonen Jump de 1968 a 1972. En ella, se mostraron los primeros jugueteos sexuales (que en realidad no pasaban de enseñar ropa interior femenina, traseros y pechos desnudos y todas las situaciones que se originaban a través de ellos). Pese al escándalo que se armó con semejante obra, otros autores siguieron a Nagai, y hacia principios de los años 70 casi todos los tabúes de lo que apenas diez años atrás se consideraba un medio "para niños" estaban rotos.
Así, comenzó la amistosa y enloquecida competencia que hasta hoy rige la industria editorial: los autores tratan de ver qué tan lejos pueden llegar, y romper las leyes de restricción.
Si bien el comic erótico era, hasta hace unos diez años, uno de los más regulados en Japón, algo en la interpretación de las leyes no estaba funcionando muy bien. Ahí tenemos el caso del Artículo 175 de las leyes japonesas sobre la obscenidad que en su estructura era algo vago y confuso. En él, se prohibía la exhibición de escenas sexuales explícitas, vello púbico y genitales, salvo de niños. La salida más fácil para los autores o artistas fue presentar escenas erotizadas con niñas, mejor dicho, adolescentes que acababan de abandonar la infancia, y que, pese a no mostrar el menor signo de vello púbico, tenían unos pechos exagerados. De esta forma, se creó el género rorikon ("complejo Lolita", donde los objetos sexuales eran menores de edad, y cuyo máximo representante es el artista U-Jin) y un curioso fetichismo que continúa hasta la fecha: si preguntáramos por una mujer como símbolo erótico en occidente, tal vez nos muestren a una rubia en bikini de cuero negro, con maquillaje exagerado, tacones de aguja, y, sin duda, adulta; el símbolo erótico japonés sería una chica con uniforme de secundaria o preparatoria y un oso de peluche en la mano.”
El artículo 175, por cierto, estuvo cambiándose constantemente durante los años ochenta y en 1993 se disolvió por completo.
Existen dos géneros dentro del manga que, aunque en un principio no eran hentai, acabaron por considerarse así a fuerza de repeticiones: el dojinshi y el ledikomi.
El dojinshi, que ya se mencionó anteriormente, es el manga hecho por aficionados para aficionados. Tiene por costumbre hacer parodias, muchas veces de tipo sexual, de personajes populares de anime y manga. Casi siempre en tono de comedia, se muestra la vida sexual de los protagonistas de las series más famosas del ánime.

“Dentro del dojinshi existen cuatro subgéneros:
• Yaoi: Las siglas de "Yimanashi, Ochinashi, Iminashi"; literalmente "sin clímax, sin historia, sin sentido". Suelen ser cartones de una sola página, y no tienen otro propósito más que hacer reír. "Últimamente se les ha relacionado con homosexualismo masculino, y eso los hace casi sinónimos
• Bhishonen: "Muchacho bonito", literalmente. Historias de amor entre hombres, muchas veces escritas por mujeres.
• Bishojo: "Muchacha bonita". En este caso, historias de lesbianismo.
• Rorikon: Se presentan situaciones sexuales entre adolescentes y hombres maduros.
Los ledikomi ("Ladies" comics), historietas hechas por mujeres y para mujeres, han alcanzado un alto nivel de erotismo en los últimos años. Son, por cierto, el único tipo de hentai donde se han tratado con seriedad problemas relacionados con el sexo, como la maternidad, la menopausia, entre otros. Y tienen entre sus lectoras mujeres mayores de treinta años, algo insólito si se compara con el panorama de años atrás.
Hasta hace poco, en Japón el mercado de lectores de hentai era casi exclusivamente masculino, y comprendía a menores de veinte años que no habían tenido experiencia alguna con las mujeres. Las mujeres comenzaron a acaparar terreno mucho más tarde, y en sus preferencias entraba, además del ledikomi, el bishonen.”
En el caso de México, muchos de quienes se dicen aficionados al hentai son en realidad coleccionistas de imágenes, y están empezando a tener contacto con videos a través de la piratería, y con la lectura de comics por medio de publicaciones nacionales aparecidas recientemente. Estas publicaciones, por cierto, se valoran de tener bastantes lectoras en su clientela, y es probable que tengan razón. Algo que llama mucho la atención del hentai mexicano es una cierta vena romántica y moralista que no se encuentra comúnmente en el japonés: aquí, en la mayoría de las historias, los encuentros sexuales tienen su principio en el amor y su fin en el matrimonio.
Vale la pena observar, que entre los comics escritos por hombres y por mujeres hay diferencias muy notables. En los manga de autores masculinos, el sexo empieza por lo general en la tercera página; en las historias de mujeres, por el contrario, tiene que haber complejidad de argumento, profundidad en los personajes y un largo involucramiento antes del sexo en sí. No importa, en este caso, si los implicados son parejas homosexuales o heterosexuales.

En la actualidad, si se observan los medios de comunicación, hay mensajes sexuales por todos lados. Pero incluso con una industria del sexo bastante pesada e historias muy tristes de prostitución, en especial de jovencitas, en Japón las cosas parecen tener cierto orden. Un buen ejemplo son las revistas de modas orientales y occidentales; es notable el recato y la frescura en las modelos japonesas, mientras que en las occidentales, por el contrario, predominan las poses provocativas y las expresiones faciales que, por proyectar sensualidad, resultan hasta obscenas.

Bienvenidos al mundo hentai

Este blog esta diseñado para publicar lo que se acerca del hentai y como este género no es solo un medio algo erótico sino que tiene una historia interesante de base. Espero que lo disfruten.